sábado, 30 de enero de 2010

GUERRA DE SEXOS

A continuación voy a escribir un artículo en el que muestro mi opinión sobre un tema que considero importante. En la entrada anterior he dejado entrever mi preocupación, de forma un poco indirecta, por el creciente consumismo de la sociedad en la que se está desarrollando la vida de nuestros niños. Esta entrada va a estar relacionada con la anterior, pues también voy a tratar el tema de los regalos navideños, pero desde un punto de vista aún más crítico.
Desde siempre la tradición es que las niñas jueguen con muñecas, con cacerolas, jueguen a las casitas, a que son mamás y que tienen que cuidar a los niños. Por otra banda los niños tienen otros juguetes como los soldados, los héroes, los coches, las armas, herramientas de trabajo... Parece una tontería pero la mayoría hemos visto cómo un niño que quiere jugar con una muñeca es considerado como raro o como que tiene algún problema. Desde mi punto de vista, los adultos que consideran esto son los que tienen realmente un problema.
Como ya sabemos, los niños actúan por imitación de lo que ven de sus padres, asumen roles de lo que ven en casa, en el colegio, en la calle... Por eso es por lo que las niñas imitaban las tareas del hogar en sus juegos porque es lo que veían hacer, hasta ahora, a sus madres. Del mismo modo el padre era el único que trabajaba fuera y los niños imitaban esos trabajos y esas actitudes. No se trata de imponer nada ni de que ahora todos los niños tengan que jugar con muñecas y las niñas con los coches: se trata de que los juguetes sean indistintamente empleados por ambos sexos. El que unos muñecos sean para niños y otros para niñas es algo aprendido, convencional, creado por la sociedad y su cultura. No podemos confundirnos y pensar que este tratamiento es innato y natural de los niños.
Con el cambio social que estamos viviendo en estos días nuestros "peques" no pueden mantener los roles del pasado. Cuando una niña juega a las "casitas" no sólo está pasando el tiempo, sino que está planteando un modelo de vida que quiere seguir; juega a ser mayor. En la actualidad no es cierto que una mujer se quede en casa encerrada cuidando de los niños y haciendo las cosas de la casa, sino que meritoriamente tiene acceso al mundo laboral. Por eso no podemos seguir manteniendo en la mujer ese papel de sumisión y dependencia de un hombre a través de los juguetes, porque los niños aprenden de nosotros y aprenden lo que les enseñemos.
De todos modos es de destacar también que no se pueden hacer un cambio total en los juguetes antes de cambiar totalmente la sociedad. Para que la igualdad entre sexos sea algo más que una utopía hay mucho que avanzar.
De momento lo que no podemos hacer es tratar a un niño como un bicho raro porque le guste jugar con un juguete diferente, pues puede que ese niño comprenda mejor la necesidad de cambio que nosotros mismos. Como padres y educadores debemos enseñar a las nuevas generaciones unas actitudes de respeto hacia el sexo contrario. Los juguetes cumplen una importante labor en esta función; un niño no verá raro cambiar los pañales de una muñeca si ve que su padre también lo hace en la vida real. Los más importante es que no tratemos diferente a los niños en función de los juguetes que elijan.

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